miércoles, diciembre 09, 2009

Si tuviera

Si pudiera parar el tiempo para volver a ver todas nuestras fotos, revivir lo vivido.
Si tuviera la oportunidad de parar el tiempo, respirar y asumir que ya he pasado 30 años de mi vida.
Quizá si eso pasara me entraría melancolía, nostalgia. Me sentiría mal. O bien.
Quizá pensaría que en mi vida, pasase lo que pasase, he intentado ser feliz, estar con la gente que me merecía la pena y no perder el contacto.
Que a fin de cuentas me ha importado una mierda lo que la gente piense, lo que la gente diga y lo que la sociedad dicte. Solo he querido ser libre y feliz.

Quizá pensaría que ultimamente, en los resquicios en los que mi cabeza puede evadirse y recapacitar, aparece su imagen como un deseo: ¿Y si hubiese encontrado por fin a alguien que me comprenda?

martes, septiembre 29, 2009

Saliendo de la crisis

Que las cosas en España no van bien económicamente lo sabemos todos.
Hasta mediados del año que viene habrá dos tipos de personas: los que tienen trabajo, vivirán mejor al bajar los precios y las hipotecas y los que no lo tienen y tendrán que sobrevivir como puedan hasta que pase el chaparrón.
En mi empresa, como en la mayoría, los beneficios han descendido enormemente. Han caído algunos compañeros y el resto pasamos los días dando gracias porque la guadaña del despido pase de largo, den las 18.30 y podamos sumar otro día de salario a nuestra cuenta.

No se lo que pasará en el futuro. Por eso quizá es mejor no preocuparse por él.
Intentaré seguir haciendo lo mejor posible el poco trabajo que tenga, pero he decidido no ahorrar.
¿Qué puedo hacer, si nací cigarra en vez de hormiga?
Pues irme con mi guitarra a Gran Canaria, a ver si cuando vuelva tengo algún proyecto.

jueves, septiembre 17, 2009

¡¡España!!

Me encanta ver un partido de España, de fútbol o de baloncesto, en algún campeonato europeo.
Me encanta que sea jueves y que el finde esté a la vuelta de la esquina.
Me gusta tomarme una(s) copita(s) tranquilamente en mi habitación. Absolut con Red Bull, ese sabor que me trae tantos recuerdos.
Y cuando la euforia de ver como mi pais, el alegre y soleado rincón de Europa, los pequeños y acomplejados españoles se enfrentan con descaro, poderío, arte y superioridad a nuestros sombríos vecinos.
Me emociono cuando mi bandera, la del jamón ibérico, la tortilla de patata y la paella, se pasea por Europa con la cabeza alta.

Y lo celebro rellenando de nuevo mi vaso de tubo. O pidiendo otro Smirnoff Ice en el Molly Mallone's

P.D: Creo que no podría vivir lejos de aquí.

jueves, septiembre 10, 2009

Otro septiembre

Ya llevamos diez días de un nuevo mes de septiembre. Otra vez se acabó el salir a las tres.
Otra vez llegará el nuevo ciclo de frío y lluvias aunque este corto y cálido verano trate de alargarse hasta octubre.
Hacía mucho que no cogía vacaciones para no irme de vacaciones, pero la crisis obliga. Y eso de estar parado en la oficina con vacaciones pendientes no está bien visto.
Tenía pensado regresar a Gran Canaria, a las dunas en las que eligieron a mi doble para su campaña de publicidad.

(Ver foto original aquí)

Y es que esa es la sensación que mejor describe mis estancias allí. Libertad y soledad. Y una extraña sensación de volver a casa.

Pero ese viaje tendrá que esperar, la vida es cuestión de prioridades y este año he elegido la tranquilidad de la montaña y la compañía de Marina.
Este invierno toca ser caracol en lugar de pájaro.
Puede que sean los 30 años que me acechan, o que el amor acaba cortándote las alas.

jueves, agosto 20, 2009

De nómada a sedentario

Yo nunca he tenido pueblo. Mis padres y mis abuelos son de Madrid capital. Eso vale para ser considerado Gato... y poco más. Con 12 años mis tíos alquilaron una casa en Navarredonda: era antigua, de piedra, no tenía ni ducha. Les gustó la zona y encontraron algo en Pinilla. Estuve yendo allí, Semana Santa y verano, hasta que los dueños se subieron a la parra con el alquiler.

Despues de dejar la casa volví puntualmente a casa de Jaime, algún finde.
Conocí a Rosa, que me ofreció con toda generosidad su "hostal" sin apenas tener confianza.
Cuando empecé a salir con Laura apenas pasaba tiempo con Rosa, por lo que me parecía injusto ir a su casa solo a dormir.
Así que empecé a ir a casa de Laura. Lo dejamos y volví a casa de Rosa.
Fue entonces cuando La Galia alquiló la Fragua, una antigua casa rural como local propio. Yo empecé a salir con Marina y se dió la misma situación que antes: pasaba más tiempo en Canencia que en Pinilla, así que cambié el "hostal" por la Fragua.
Pero este verano a algunos socios les molestó que yo estuviera en la Fragua, así que de nuevo me quedé sin un sitio donde dormir.

Decidí que ya estaba bien de vagar de casa en casa, de estar a expensas del resto de la gente, que ya era hora de tener algo propio, donde tener mis cosas, donde poder hacer lo que me diese la gana sin pedir permiso ni sentirme mal. En Pinilla es imposible encontrar casa y si las hay son grandes y caras. Dejé de buscar por allí y empecé a hacerlo por Canencia, un pueblo más grande y con más casas vacías.

Y he encontrado una, pequeña, barata y en buen estado. A partir de septiembre podré hablar de "mi casa del pueblo", podré seguir yendo a ese valle que tanto me gusta y viendo a esa gente que tanto merece la pena. Podré tener mi bici allí, comer lo que me gusta y llevar a mi familia y a mis amigos.

Canencia me gusta, es más grande, pero aún pequeño. Tiene tiendas de comida, polideportivo, el CAPI abre más a menudo. Tiene agua de manantial, un puerto precioso al lado...

Canencia me gusta, aunque mi corazón siga siendo pinillense.