De nuevo mis dichosas muelas. Cada día me planteo más seriamente quitármelas todas y cambiarlas por implantes, convertirme en un robocop mandibular sin dolores, infecciones ni caries.
Empiezo a tomar Ibuprofeno (bendito seas), pero el dolor se hace inaguantable enseguida. El efecto apenas me dura 6 horas. Necesito quitarme esta nueva infección de en medio, pero ahora ya no puedo comprar antibióticos en la farmacia como si fueran condones.
Mi dentista y el médico de empresa están de vacaciones, pero los estreptococos, lactobacilus y actinomyces no descansan. Tengo que encontrar un médico.
No quiero ir a urgencias porque no lo es (en todo caso extrahospitalaria), así que, aprovechando el seguro médico del trabajo, voy a hacer uso de la exquisita sanidad privada.
Llego al Centro Médico Monforte Vaguada, adscrito a Mapfre entre otras aseguradoras. Comento mi caso a la mujer de recepción y me dice que para la semana que viene, que ni cinco minutos para que me mire y me recete antibiótico, ni aunque tenga dolor de muelas. Gracias. Por nada.
Sanidad privada... esta vez es por una consulta, pero si algún día es algo grave tampoco podrán atenderme. Les faltarán aparatos de diagnóstico y me mandarán a la Seguridad Social. O a lo que hayan dejado de ella la banda de mafiosos que nos gobiernan.
Por probar, decido pasarme por mi Centro de Salud, el de Ventilla, en el que dicho sea de paso no me ven la cara desde hace años.Vamos, que se donde está de acompañar a mi madre.
La mujer de recepción me dice que si me da hora para el dentista. Le digo que preferiría que me viese un médico hoy. Sin problema, me dice. Sala 14.
Y allí me siento. Y cuando pasa la última persona que tenía cita me atienden. Lo necesario, cinco minutos, para que me mire y me recete antibiótico.
Me marcho, agradecido, con mi receta, pensando en aquellos gilipollas que tildan de vagos a los funcionarios. A todos. Como si sólo los vagos aprobasen una oposición.
Me voy pensando en esa médica que no va a tener paga de Navidad pero que si ha tenido cinco minutos de su tiempo para ayudarme. Cornudos y apaleados.
Lee como pasan mis días: rápidos como el viento, cortos como el verano y tranquilos como el agua de un lago.
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martes, agosto 28, 2012
jueves, noviembre 24, 2011
Educación Nutricional
En la Tierra somos 7000 millones de personas. Según la Organización Mundial de la Salud hay 1200 millones de seres humanos con sobrepeso, el 17%, que se convierte en un 60% en países como Estados Unidos.
Cada año mueren casi 3 millones de personas como consecuencia del sobrepeso y la obesidad.
Como ejemplo, decir que el cáncer causa 7,6 millones de muertes y el SIDA 1,8 millones.
Existe una rama de la ciencia que intenta prevenir las enfermedades derivadas del sobrepeso (en su mayoría cardiovasculares, pero también pulmonares o psicológicas) enseñando buenos hábitos en la alimentación y fomentando una vida deportiva y saludable. Se llama NUTRICION.
Si todos siguiésemos los consejos de los nutricionistas, ahorraríamos al estado millones en gasto sanitario, que podrían invertirse en investigación para curar otras enfermedades.
Si hubiese nutricionistas en los colegios, en los hospitales, todos saldríamos ganando.
Tenemos que aprender a comer bien igual que aprendimos educación sexual.
Como dice el refrán: "Más vale prevenir que curar".
Por eso vale más un nutricionista que un cardiólogo.
Cada año mueren casi 3 millones de personas como consecuencia del sobrepeso y la obesidad.
Como ejemplo, decir que el cáncer causa 7,6 millones de muertes y el SIDA 1,8 millones.
Existe una rama de la ciencia que intenta prevenir las enfermedades derivadas del sobrepeso (en su mayoría cardiovasculares, pero también pulmonares o psicológicas) enseñando buenos hábitos en la alimentación y fomentando una vida deportiva y saludable. Se llama NUTRICION.
Si todos siguiésemos los consejos de los nutricionistas, ahorraríamos al estado millones en gasto sanitario, que podrían invertirse en investigación para curar otras enfermedades.
Si hubiese nutricionistas en los colegios, en los hospitales, todos saldríamos ganando.
Tenemos que aprender a comer bien igual que aprendimos educación sexual.
Como dice el refrán: "Más vale prevenir que curar".
Por eso vale más un nutricionista que un cardiólogo.
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